Entrevista a Joaquín Pardinilla, miembro de Afra Dozawan, La Paz y la Música

"El sábado en Jaca daremos un conciertazo que será muy intenso”


Joaquín Pardinilla es miembro de Afra Dozawan, La Paz y la Música, Proyecto de Cooperación de este año entre L’Boulevard de Marruecos y el Festival Internacional en el Camino de Santiago de la Diputación de Huesca.

http://www.diariodelaltoaragon.es  Para el músico Joaquín Pardinilla, lo más interesante del proyecto cultural Afra Dozawan “es sin duda la posibilidad de poder trabajar con músicos bereberes. Es descubrir una cultura milenaria que en realidad cubre todo el norte de África y es muy diferente de lo que nosotros consideramos como ‘música árabe’, y completamente distinta también de la conocida música andalusí, con la que nosotros había trabajado ya en el proyecto Al-Burúz junto artistas de Túnez”, hace seis años.

En palabras de Pardinilla, la música bereber es “fundamentalmente pentatónica, y tiene que ver mucho con el llamado blues del desierto de la cultura tuareg, que va desde Mali hasta Libia”. Sobre la residencia artística con los músicos del grupo Inouraz “está resultándonos relativamente fácil encajar sus temas con los nuestros. Son unos músicos extraordinarios, con un sentido del ritmo y de la melodía fuera de lo común”, apunta. 

Una convivencia intensa y relajada, con mucho trabajo mañana y tarde, componiendo y tocando. “Sin duda es una gran oportunidad de aprender en todo lo que concierne a sus aportaciones melódicas, la ornamentación, la técnica instrumental, el ataque, etc. Yo estoy pasándomelo en grande. Se pasa el día volando”, comparte contento Joaquín Pardinilla.

El músico aragonés junto a sus compañeros marroquíes han disfrutado también de una escapada para la convivencia con una excursión por el Valle de Tena, “hemos llegado a la frontera, Sallent, Lanuza, Panticosa, han disfrutado muchísimo, encantados con el paisaje que habla por sí solo. Conversábamos sobre el agua, los paisajes, y hoy hemos estado profundizando más en su cultura que de la nuestra, cultura bereber, sus antiguos dioses, etc.”. 

Para Joaquín Pardinilla con Afra Dozawan está cuajando “un espectáculo musicalmente muy coherente, en algunos aspectos cercano al blues. Nos hemos apuntado a sus sonidos, y los temas tienen mucha fuerza”. Junto a ello destaca el papel de las voces, “la voz limpia y cristalina de María José Hernández con los cantos más melismáticos de nuestros compañeros que adornan más cada sílaba en bonito contraste”. 

Con entrada libre, sin invitación y hasta cubrir aforo, el sábado 20 de agosto a las 22:30 horas, los Jardines de la Universidad de Zaragoza en Jaca acogerán el concierto de la Cooperación Boulevard/ FICS. “Fuera de tópicos, no es un bolo más de música árabe, es la cultura bereber y la nuestra, es una mirada sobre nosotros mismos, un conciertazo que será seguro muy intenso, interesante etnográfica y musicalmente”, destaca Pardinilla, al que el Festival en el Camino de Santiago le parece un certamen “glorioso por mantener este nivel de rigor y calidad en la programación, manteniendo el norte, algo digno de todo elogio. Que vengan otros venticinco”, le desea.

Pardinilla comparte otros proyectos. “El 15 de septiembre entramos a grabar el nuevo disco con el sexteto, trabajo en el que tenemos muchas esperanzas. También este otoño grabaremos el segundo CD de Vivere Memento —formación que actuó la semana pasada en el FICS—. Y espero que se presente pronto un documental sobre Gargallo —que ha realizado Emilio Casanova—, en el que he puesto música y he experimentado con materiales musicales con los que no había trabajado hasta ahora. Gargallo es un escultor clásico más que moderno, es casi un griego arcaico. Casanova me dio cuartel para la música”. / © Carlos Gurpegui

'Gernika' de Koldo Serra: Paisajes morales de la catástrofe


www.diariodelaltoaragon.com  Inocencia y violencia se funden en Gernika como sucedía con los niños de Grupo salvaje. No hay batalla ni disputa, es aniquilamiento. Gran coreógrafo de la cámara, Koldo Serra es uno de los directores más serios entre los de su generación. Además de realizar una filmografía coherente, reflexiona y enuncia discurso utilizando el cine como memoria, palanca y prospección de futuro. En la necesaria Gernika nos encontramos con un largometraje que cubre un hueco histórico y de género, tanto en la trama bélica como del cine protagonizado por periodistas.

Gernika es duelo y pasión pero, ante todo, es una lección de cine. Serra realiza una película tremendamente hitchcockiana —en referencias que van desde Encadenados a Cortina rasgada, pasando por Vértigo— a la vez que muy verhoeveniana —de heroínas supervivientes como en El libro negro, en el tiempo de catástrofes de Los señores del acero—, con dos protagonistas misteriosos y atractivos —estupendos María Valverde a lo Knightley y James D'Arcy a lo Bogart—, con motivos visuales y emocionales que ciertamente se mueven de Casablanca a Expiación. 



Gernika cuenta con excelente casting para un reparto en el que también destacan con detalle y gran verdad Ingrid García Jonsson y Víctor Clavijo, junto a un solvente Jack Davenport cerrando el triángulo protagonista. Repiten música y foto de Bosque de sombras una magnífica banda sonora de Fernando Velázquez —que hace poco pudimos admirar también en La cumbre escarlata— tejiendo en todo momento la tragedia, junto a una lúcida y moderna fotografía de Unax Mendia, realzando cada composición con sus haces de luz, de la sequedad al verde, de Hopper a Visconti.

El drama romántico todavía crece más cuando Serra nos obsequia con los temidos espacios abiertos, brillantes los duelos entre fusiles, así como los homenajes más noir a Muerte entre las flores, hasta llegar a los bombardeos e incendios, que atrapan y absorben al espectador, haciéndonos testigos de la devastación. Gracias a Carlos Clavijo Cobos y Barney Cohen en el guión, desarrollando la propuesta de José Alba, la primera película de ficción sobre los hechos de Gernika constituyen un nuevo espacio moral para la pantalla grande. Si Polanski con su pianista supo contagiar el terrible paisaje tras la batalla, no menos consigue este film, crudo, aunque también bello, sugerente, de tanto calado como audacia, que nos obliga a todos a tomar nota de la barbarie y evitar con lágrimas cualquier atisbo de sus causas. / © Carlos Gurpegui  


Dos se enamoran juntos: 'Nuestros Amantes', de Miguel Ángel Lamata


www.diariodelaltoaragon.com Dos se enamoran juntos. Si ambos quieren, claro. Como si fuera un western, nuestros protagonistas se conocen en una cantina, La Bendita —más cercana, eso sí, a Tarantino que a Hawks— y desde ahí caminan descubriéndose paso a paso, escena a escena. Pero claro, la película es una comedia, no una del Oeste, aunque guarde resoluciones de estilo —por la calle Alfonso de Zaragoza, entre otras— que recuerdan esos planos fordianos de James Stewart junto a Richard Widmark, ojo, bajo la filosofía Hitchcock, la que decía que dos personas que se aman nunca se separan de plano.

Nuestros Amantes, que clausuró el pasado Festival de Málaga de Cine Español, tiene mucho de la ilusión primera del que fuera director de Zíngaras Teatro, que un día no muy lejano —entre inspiraciones y adaptaciones— quería ser director de cine. Una de las lecciones de la película es la renovación que supone. La nueva comedia para el rescate del cine (español) vendrá de la mano de quienes lleven el género a su propio terreno, a su voz como autor, lejos de servidumbres televisivas, fáciles, previsibles o de mercado, sabiendo crear un universo propio, y transmitiendo la esencia de la comedia: una forma de ver la vida y de estar en el mundo.

A más, el director aragonés Miguel Ángel Lamata siempre ha sido un comunicador nato, a la par que un lúcido e irónico humanista, cultivado por el cine clásico, a la par que un hijo de su tiempo en visionados y preocupaciones. Las virtudes y la honradez de Nuestros Amantes provienen de la alta comedia romántica de Hollywood —Lubitsch, Capra, Cukor—, esa que construye personajes memorables y hacen del enredo su resolución estrella, así como de la corriente europea más creativa dedicada a ensayar nuevas historias cotidianas sobre un territorio emocional concreto.


Nuestros Amantes fue rodada en Zaragoza, Teruel y Boltaña en primavera y verano del pasado año. Si los Apellidos Vascos presentaban planas estampas turísticas del paisaje, Lamata rueda para Aragón edificando un entorno —natural, arquitectónico y de rincones— que respira e inunda todas las escenas, dotándolas de credibilidad y referencias tanto para el espectador como para el cinéfilo. Una ciudad con rastro y rostro, una naturaleza en parque y Boltaña para ejemplificar discursos brillantes de sentimientos todavía escondidos. El ‘chico conoce a chica’ —y al revés— queda geolocalizado en la esfera de lo público, posibilitando un tiempo para las confesiones, donde urbe y vegetación hacen de testigos roussonianos del eterno love story.

Lamata establece una recreación de ambientes que presenta al personaje en todo su hábitat y esplendor, para ‘entenderlo mejor’ y presentarlo como merece. Y también para poder quererlo más, pues como hace Milos Forman con sus protagonistas —sean buenos o menos buenos—, el director los ama y salva con todas sus incoherencias y defectos.  Si el tratamiento de los escenarios tiene sus ecos en el cine de Woody Allen —los amigos recordamos la Jam Session de Lamata—, no menos son sus diálogos —sencillos, brillantes y sabios—, desde el comienzo al final de la cinta, coherentes con el desarrollo y la dramaturgia, ricos en frases lapidarias suavizadas para el tono del film, apostando por un humor brillante que hace de la empatía y la complicidad sus mejores aliados para la inteligencia del espectador. La olvidada variable ‘sorpresa’ es otra de sus bazas, sabiamente incorporada en su fresca trama.


En Nuestros Amantes, el romanticismo a veces shakesperiano se funde con una procacidad manifiesta, en perfecta conjunción astral. Los macguffin en el sarcasmo entre Capote y Bukowski, o el de Mema y Lerda —a mitad de camino entre los hermanos Farrelly y David Lynch—, resultado del mundo más terrenal y sanchopancesco generado por un arriesgado y brillante Fele Martínez que parece sacado de El Jueves, sirve de contraste a los ideales amatorios en el reseteo del ‘volver a empezar’ de una magnífica y más que creíble Michelle Jenner —que seguro va a dar muchas más alegrías a nuestro cine— junto a un generoso, versátil y elegante Eduardo Noriega —presentado en plena encrucijada sentimental y laboral—, para dejar a Gabino Diego y Amaia Salamanca —perfecta en su papel— el rol más mundano, asumiendo los roles más conflictivos en esta particular tragicomedia. María José Moreno y Jorge Usón completan el reparto con gran solvencia y verdad.

Bajo la bella banda sonora de Roque Baños, la canción de Bunbury o la partitura de Schubert, los caracteres de este quinteto protagonista reaccionan con diferentes químicas, perfectamente hilvanadas y cosidas con las mismas dosis de palabras que miradas. Creo que el alter ego de Miguel Ángel Lamata no es sólo Eduardo Noriega, son los cinco personajes, cuyas voces reflexionan sobre las preocupaciones de todos nosotros, de quienes apostamos —y anhelamos— ser felices.


Nuestros Amantes es un brillante juego cinematográfico a la par que un canto sincero a los sueños y deseos. En el universo de Lamata, la lealtad se dirime, el perdón es posible, y sus personajes se resitúan en el tablero de la vida gracias a la autenticidad más profunda, en contra de los postureos más necios y mediocres. Amor, humor y subidón, la película da ganas de verla otra vez pero, sobre todo, de que tenga una segunda parte y sepamos cada vez más de Nuestros Amantes, una fábula naïf que invita a mirar al otro, a la otra, con ojos de Hada Chalada, o como haría Audrey, con mirada de ángel, entre las pupilas de Michelle Jenner. / Carlos Gurpegui

Novia lorquiana en capilla goyesca #Goya2016 #LaNovia

La película de la aragonesa Paula Ortiz es la gran favorita en la Gala de los XXX Premios Goya que tendrá lugar esta noche en Madrid   

www.diariodelaltoaragon.com  “Lorca está vivo, es uno de nuestros faros culturales”. El cine es un arte cruel, de acuerdo, como decía André Bazin, pero también es un arte mágico, capaz incluso de poner de moda a Lorca. La culpa de esto la tiene Paula Ortiz, que con ‘La Novia’, la nueva adaptación al cine del clásico de ‘Bodas de Sangre’, es la favorita a los Premios Goya con su top de doce nominaciones. Un trabajo gratamente reconocido que, además de conseguir 6 Premios Feroz, acaba de recoger otros 4 del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC), con lo que la sitúa ante todas las miradas para la gala de esta noche, acompañada de ‘Truman’ de Cesc Gay, cinta ya que se llevó 6 Premios Gaudí hace menos de una semana. ¿Cuál es el secreto del éxito de ‘La Novia’? Estos tres son algunos de sus motivos. 


Fundir tragedia, épica y poesía  

Rodada en el desierto de Los Monegros, ‘La Novia’ tiene sus similitudes con ‘Centauros del Desierto’. Arenas aparte, Paula Ortiz coincide con John Ford en su acercamiento, lírico y de metáforas, a un territorio frontera, un compendio de drama, épica y poesía para fraguar un relato de lo más seductor. “Estamos en un momento de sensibilidad trágica”, viene recordando Paula en sus entrevistas, sumándose a la corriente de autores contemporáneos como Lars von Trier, Michael Haneke o Wong Kar-wai. “Las tragedias resurgen en los momentos en los que se rompe todo. Y ahora estamos en un tiempo que exige estos relatos”, destaca la directora. 

Saber rodar coherente a un discurso  

En ‘Centauros del desierto’ Ford colocaba la cámara con gran maestría, a veces sin movimiento, porque el plano ya lo era todo, no necesitaba más. En ‘La Novia’, Paula Ortiz sigue el mismo patrón explorativo, resolviendo con brillantez encuadres para el discurso. Y Ford hablaba del conflicto perpetuo entre civilización y ‘vida salvaje’. Y en este drama, Paula Ortiz también nos muestra el absurdo de la violencia junto a los valores en pugna: “Lorca es un poeta y un dramaturgo que abre las grandes grietas del alma individual y colectiva, de nuestra identidad, contando quiénes somos de manera muy clara, profunda, visceral y directa. He querido ser muy fiel a su espíritu creativo”. 

Crear un significado emocional único  

O cómo componer un mundo, un universo único e irrepetible para una novia tan física como semiótica, puesto que “Federico une toda la cantidad de simbología, pulsiones que empujan el imaginario colectivo y la tradición, lo que somos, con ciertos juegos vanguardistas muy naïf. En Lorca todo es metafórico. Nada lo que dice Lorca es lo que es, siempre refiere a algo concreto”, destaca Paula Ortiz. “Intentar crear un significado emocional único es la clave, saber definir qué tipo de experiencia emocional es la que queremos dar al espectador”. / Carlos Gurpegui   

‘La Novia’, 12 Nominaciones en los XXX Premios Goya  
Mejor película: Get In The Picture Productions, Cine Chromatix  
Mejor dirección: Paula Ortiz  
Mejor guión adaptado: Javier García Arredondo y Paula Ortiz  
Mejor música original: Shigeru Umebayashi  
Mejor actor protagonista: Asier Etxeandia  
Mejor actriz protagonista: Inma Cuesta  
Mejor actriz de reparto: Luisa Gavasa  
Mejor actor revelación: Álex García  
Mejor dirección de fotografía: Miguel Ángel Amoedo  
Mejor dirección artística: Jesús Bosqued Maté y Pilar Quintana  
Mejor maquillaje y peluquería: Esther Guillem y Pilar Guillem  
Mejor sonido: Nacho Arenas, Clemens Grulich y César Molina

‘Os Meninos do Rio’, Nominado a Mejor Cortometraje de Ficción #Goya2016


Sobre atreverse y amar   

www.diariodelaltoaragon.com  En esto de contar historias, el también aragonés Javier Macipe coincide con Paula Ortiz en una de las máximas de Mira Nair: “Cuanto más local te muestras, más universal puedes llegar a ser”. Nominado a Mejor Cortometraje de Ficción en los XXX Premios Goya, 'Os Meninos do Rio’ es una historia de adolescencia, miedos y riesgos, resuelta estupendamente para ver en pantalla grande, donde el paisaje de Oporto y su entorno no sólo es protagonista, es también fresco del alma y escenario de los afectos y sentimientos más íntimos.

Para retratar el hábitat urbano de sus meninos, Macipe ha sabido encuadrar muy bien, a la vez que elegir la luz, el punto de vista alto y original, así como incorporar detalles y contrastes para aportar novedad visual sin artificiosidad. Mirar y sentir. Rica en detalles, la propuesta de Macipe tiene ecos de Moretti, Meirelles y León de Aranoa. Realidad y sueños, dureza y poesía se funden en ‘Os Meninos do Rio’ con un ritmo calculado, tono y estilo que hacen marca al joven y prometedor director, donde una importante dirección de pequeños actores están a la altura de cualquier adulto.

‘Os Meninos do Rio’ cuenta con más de 70 premios internacionales, además de recibir en España El Corto del Año de Promofest, Zinebi, Huelva, FibABC. Ojalá sea el Goya 12+1 de esta noche. Actualmente Javier Macipe está inmerso en su segundo largometraje de ficción, lo que será una coproducción entre España, Argentina y Alemania, proyecto en fase de documentación. / Carlos Gurpegui
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